Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)​

Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)​

El BSI valora y apoya los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por la Organización de las Naciones Unidas.

En el marco de los ODS, las áreas de trabajo del BSI se engloban, de manera general, en los siguientes Objetivos:

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Muchas personas hacen frente a riesgos para la salud ya superados en otros territorios. Esta situación ha ido mejorando en el transcurso de las últimas décadas, pero, al amparo del ODS nº. 3, debemos reducir las desigualdades.

Estamos en un proceso evolutivo de erradicación de enfermedades y de otros retos para preservar la salud. Entre otras formas de afrontar dichos problemas, el BSI investiga la reducción de los niveles de contaminación ambiental, con la meta de contribuir a que tengamos el aire libre de residuos, a que bebamos agua limpia y a que disfrutemos de una nutrición sana. 

La educación de calidad es la base para mejorar nuestra vida, así como para el desarrollo sostenible. El acceso a esta, inclusiva y equitativa, permite dotar a la población del talento necesario para encontrar nuevas soluciones.

La biomimética presenta soluciones sostenibles a los problemas climáticos emergentes: la transmisión de estos conocimientos es fundamental para una acción positiva, impulsada desde las bases de la sociedad, formando a futuros profesionales. El BSI genera contenidos educativos biomiméticos para todos los ciclos educativos, desde la primaria hasta los grados universitarios.

El BSI es sensible a la necesidad de impulsar el desarrollo de energías limpias y renovables, siendo estas uno de los pilares de nuestros proyectos de investigación y desarrollo.

La extracción de energía juega un papel clave en la preservación de los ecosistemas. ¿Cómo aprovechar este recurso natural sin dañar a nuestro entorno? Su optimización es uno de los grandes retos que definirán la madurez de nuestro devenir como especie.

El modo de hacer biomimético tiene en cuenta la eficiencia de los procesos de producción, velando por el impacto medioambiental de estos. 

La capacidad de innovar y el pensar las estructuras como armazón de ecosistemas son fundamentales para establecer relaciones económicas. De ello dependerán las condiciones de vida de la población mundial, pues el progreso industrial ha de hacerse acorde con el desarrollo de una conciencia crítica y universal de especie.

El equipo investigador del BSI trabaja en soluciones biomiméticas, en pro de hacer frente al cambio climático: planteamos la necesaria hibridación del progreso tecnológico con el progreso ecológico.

El aumento y distribución de la población mundial, ¿es predecible? La planificación, urbana y rural, es el reto de renaturalizar los territorios, dando respuestas a las nuevas unidades convivenciales, modos de vida y de trabajo que puedan darse, tanto en proximidad como a distancia. La infraestructura digital implica garantía de conexión mundial. ¿Cómo afectará esta a la movilidad? ¿Son nuestras ciudades aptas para todas las personas? Son cuestiones que van más allá del diseño estructural del espacio de relación, proponemos la comunidad vital más allá de un modelo exclusivamente productivo.

La participación de los usuarios en estas infraestructuras es clave para el desarrollo de los nuevos modos de relación. No es, ya, una cuestión solo de especialistas, sino que una masa crítica de participantes ha de ser tenida en cuenta. Así, mediante la extensión de las funciones y su socialización, se produce la organicidad del entorno en forma de cohesión social.

El objetivo biomimético, en relación con la producción y el consumo de bienes, es la minimización de su impacto en el ecosistema mediante la búsqueda de soluciones bioinspiradas. A esto se suma el fomento de las actitudes de consumo responsables, en virtud de la conciencia crítica de especie que comparte ecosistema con las demás. 

La biomimética es, pues, un metamodelo que nos hace observar el todo, facilitándonos la creación de modelos concretos para la solución de problemas.

Los patrones climáticos, ¿están en un proceso de cambio acelerado? ¿Cómo dar sentido a este fenómeno desde una perspectiva evolutiva? ¿Controlamos el planeta o nos adaptamos a sus condiciones? Esta cuestión, urgente, es preocupante. Aflora un cambio actitudinal de la población, más sensible que nunca a este problema, lo que conlleva la implantación de medidas institucionales efectivas. 

Existen soluciones viables para conseguir los objetivos de reducción de emisiones y de contaminación. A tal fin, la labor de la biomimética es innovar, aportando soluciones bioinspiradas de acuerdo con los principios del respeto a los ecosistemas.

Los océanos cobijan gran parte de la biodiversidad del planeta, por lo que la habitabilidad de este responde a la temperatura de los mares y a su composición química. Por lo tanto, la protección de las áreas marinas requiere regulaciones y recursos que sean efectivos para evitar la sobrepesca y su contaminación. ¿No habrá llegado ya el momento de lanzar la alerta sobre este problema acuciante? ¿Cómo podemos profundizar en la concienciación de la protección de los fondos marinos? ¿Qué enseñanzas extraemos, para nuestra propia supervivencia, de la adaptabilidad de las especies oceánicas?

La biomimética encuentra inspiración en los organismos marinos, cuyo conocimiento proporciona nuevos modos de protegerlos. Para el BSI, la protección de los ecosistemas que forman es una preocupación central, por lo que planteamos la biomimética aplicada al mar como uno de los campos ventrales en nuestra investigación.

 

Los bosques ofrecen protección para la diversidad biológica que vive en ellos. ¿Qué implica su protección? La acción conservadora de estos y la lucha contra la desertización son parte esencial del programa del BSI. 

La biomimética, partiendo de la observación de los organismos vivos, promueve la conservación de la biodiversidad y equilibrio de los ecosistemas, impulsa la innovación responsable para crear conciencia universal de especie en simbiosis con las demás especies.

Todo proyecto de desarrollo sostenible necesita el establecimiento de relaciones colaborativas entre gobiernos, el sector privado y la sociedad civil, que se han de gestionar de forma local y global, cumpliendo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos por la ONU. Ahora bien, ¿estas relaciones van a ser así en el futuro o debemos abrirnos a otros espacios colaborativos, no jerárquicos? La autorregulación, basada en las funciones en lugar de los cargos, abre nuevas vías de creación de espacios comunes de decisión.

El BSI promueve la colaboración entre entidades, tanto en su misión de investigación para la innovación como en la difusión de conocimientos y creación de una conciencia crítica de especie. Proponemos una progresiva transformación social, que atienda las necesarias interrelaciones de una humanidad en constante movimiento, sintiendo y pensando la tecnología desde lo vital.