Biohormigón

 

 

El hormigón es uno de los materiales más utilizados en la construcción. La historia del hormigón es casi tan antigua como la historia de la civilización, y los primeros ejemplos de uso se remontan a épocas tan arcaicas como el Antiguo Egipto. Sin embargo, presenta varios problemas. Por un lado, su gran impacto medioambiental, y por otro, es un material proclives a agrietarse y costoso de reparar para mantener en estado óptimo.

Solucionar estos problemas es posible gracias a la óptica biomimética. Unos microorganismos llamados ‘extermófilos‘, capaces de vivir en situaciones y ambientes extremados, inhóspitos y artificiales, pueden mezclarse con el concreto y servir como reparador natural gracias a su habilidad de sellado agujeros y fortalecer las áreas débiles. El resultante es el ‘biohormigón‘.

Las ventajas de este nuevo hormigón son muchas. Por ejemplo, se reduce la necesidad de reconstruir y por tanto la demanda de hormigón, cuya producción genera un 5% del dióxido de carbono que expulsamos en la atmósfera. Además, también, mantener los edificios es más económico para las empresas y administraciones.